9 de diciembre de 2023

Apalancado

Lo más coherente e incoherente del mundo

México y América Latina, el cementerio más grande de ambientalistas en el mundo

Según La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales: “En los últimos cinco mandatos presidenciales de México han sido asesinados más de 147 defensores ambientales” siendo asesinados 54 el año pasado, llevado al país a estar en la cabeza de los homicidios de ambientalistas en el informe de 2021 de la organización internacional Global Witness, quien realiza un conteo anual de estos mismos crímenes.

Históricamente, en nuestro país, no es cosa nueva, como señala Lucía Velázquez Hernández para Diálogos Ambientales, revista de la Secretaría “Los países latinoamericanos tienen una larga historia de conflictos en torno al despojo del territorio y la mercantilización de sus recursos”. Ya que después de la colonización, las colonias fueron explotadas para conseguir materiales útiles para la producción de algún producto, objetos valiosos como metales y piedras preciosas, tierras para cultivo y ganadería, mano de obra, etc. Cosa que sigue vigente hasta el día de hoy, poniendo en disputa quien posee o no la tierra, por esto mismo, la mitad de víctimas suelen ser líderes indígenas o pertenecientes a una comunidad indígena amenazada por transnacionales que amenazan diariamente su modo de vida. 

Esto es conocido como neoextractivismo, que son las bases en la que la cadena de producción actual funciona, donde la explotación ecológica se reproduce a través de la colonización estructurada, fuertemente justificada por el sistema capitalista e impulsadas por los gobiernos neoliberales que ponen en segundo plano la sustentabilidad ecológica sobre el desarrollo económico.

Varios estados, como Sonora, se han convertido en una tumba masiva de activistas ambientales, principalmente para la comunidad Yaqui, pueblo conocido por su larga lucha en contra del extractivismo de sus tierras y sus recursos. En septiembre de 2021 las autoridades habían encontrado al menos cinco cuerpos de líderes ambientalistas Yaqui.

 

El estado de Oaxaca es otro lugar enormemente peligroso para los defensores indígenas, siendo víctimas de intimidación por parte de funcionarios públicos, con campañas de difamación y amenazas de muerte. En un país donde más del 94% de los delitos no son denunciados y sólo el 0.9% son resueltos, la mayoría de estas denuncias culminan en muerte o desaparición forzada.

A toda esta problemática también hay que sumarle el crimen organizado, muchas empresas han utilizado la presencia de los carteles de droga en varios estados de la República como arma en contra de la población indígena, amenazándolos e intimidándolos para que desistan en defender sus tierras. En México, más de 35, 000 personas fueron asesinadas a manos del narcotráfico, ya que sus actividades ya no solo se focalizan en la producción y movilización de drogas y armas, sino que también en el control de plantaciones de aguacate y limón y de granjas de pollo y cerdo por su alto consumo por parte del público mexicano e internacional, lo que les permite tener más ganancias a corto y largo plazo, poniendo a grupos indígenas y campesinos en medio de más conflictos y violencia.

Pero esto no solo se queda en México, más de la mitad de los ataques del año pasado en todo el mundo ocurrieron en Brasil, Colombia y México. Las continuas disputas por la tierra, la guerra contra las drogas y la constante necesidad de consumo y producción han convertido el activismo ambiental en un trabajo de alto riesgo en toda Latinoamérica.

En ocasiones, los ambientalistas son los únicos que protegen a los ecosistemas de la minería, del cultivo y ganadería desenfrenados, de la producción y tráfico de drogas, de la deforestación y de la contaminación de suelo y agua, dejándolos solos frente a la violencia de un estado cómplice y una población desinteresada.

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